Do-mi-sol-do

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Si quieres saber de qué va un poco todo esto, sigue leyendo.

Siempre nos han dicho que nos fuésemos con la música a otra parte, y ya es hora de obedecer: ¡vámonos con la música a otra parte!

Esta página es una introducción a la pequeña guía musical que bajo el sugestivo nombre de “Do-mi-sol-do” me propongo realizar. Todo ha surgido de una serie de circunstancias personales que han provocado en mí la inevitable necesidad de escribir una guía para neófitos musicales.

Las circunstancias podrían resumirse en las siguientes:

1. Amo la música

No podía ser de otra manera. Sólo a través de un amor apasionado se puede llegar a la conexión íntima que siento por la música. ¿Recordáis cuántas veces hemos repetido los que aprendíamos inglés eso de my hobby is listening to music? Pues la cosa es seria. Escuchar música, como veremos en sucesivas entradas, es más que un hobby.

2. La he conocido tarde

Parece una tontería, pero el hecho de haberme aproximado a la música, desde un punto de vista intelectual y sensorial, siendo adulto, me coloca en una posición privilegiada para poder ayudar a las personas deseosas de adentrarse en este mundo. Los adultos tendemos a cuestionarnos todo, a buscar el beneficio directo de cualquier acción. Aprender a escuchar música y a saber apreciarla y disfrutarla en profundidad requiere un gran esfuerzo si somos adultos. Espero que lo poco que pueda hacer ayude a quienes estén realmente interesados y atraídos a ello. El resultado es gratificante, os lo aseguro.

3. Le debo un favor

Es posible que la gente se asombre por una frase como ésta. Pero es que las cosas, no sólo las personas, pueden ser objeto de nuestro agradecimiento. La música me ayudó en una etapa dura de mi vida, al igual que la gente que estuvo a mi lado. A ellos les puedo dar las gracias de mil formas diferentes pero a ella, ¿cómo agradecérselo? No me queda otra opción que conocerla, amarla, no dejar que pase un solo día sin dedicarle mi atención y, sobre todo, compartiendo este tesoro con los demás. Puede que así sean otros los que reciban apoyo en momentos duros, y yo sentiré que empiezo a saldar mi deuda con la música.

4. Si no lo cuento reviento

Finalmente, es tal mi espíritu divulgativo, mi necesidad de contar cosas, que me resulta inconcebible que de los tres apartados anteriores no surja como lógica solución el intentar hacer una guía musical y poder dar algunos consejos que a mí me han servido mucho. Desde pequeño he estado contando chistes, historias de miedo, escribiendo cuentos, inventando anécdotas. Ya es hora de que use esa necesidad vital para compartir una materia más valiosa.

Sentado lo anterior, no me resta más que apuntar en qué consiste este viaje y quiénes están invitados.

¿En qué consiste el viaje?

No vamos a remontarnos muy lejos. Empezaremos por el siglo XVII e intentaremos llegar hasta el XXI. Si tuviéramos que usar nombres de movimientos artísticos podríamos decir que empezaríamos por el Barroco, para seguir después con el Clasicismo, Romanticismo y así hasta los movimientos de vanguardias del siglo XX, sin olvidar el Jazz, el Blues, el Flamenco o el Rock. Pero prefiero no confundir con nombres, pues al fin y al cabo todo es música: altura de sonidos, ritmo, timbre y tiempo. Sobre todo tiempo. Ya veremos como al final todo estilo músical se parece a otro (si sabemos buscar con los ojos abiertos) y que frases como “yo sólo escucho música clásica” o “donde esté el Heavy Metal que se quite lo demás” carecen de sentido y reflejan una carencia de sentido común.

A través de este viaje aprenderemos a escuchar, reconoceremos estilos, compositores, seremos capaces de escuchar cosas que antes pasaban desapercibidas (¿os habéis percatado de que el título de la sección se parece mucho a las notas que suenan en los centros comerciales y estaciones de trenes antes y después de un mensaje por megafonía?).

Si cuando nos sentamos a leer un libro o a ver una película decidimos bien qué libro leer o qué película vamos a ver, ¿por qué no hacemos una escucha más selectiva? ¿Por qué muchas veces dejamos la música de fondo mientras hacemos otra cosa? ¿Hacemos lo mismo con el libro o la película?

Ya tendremos tiempo de entrar en éstas y otras cuestiones. Pero para eso deberéis saber antes si sois unos de los afortunados invitados. ¿Pero…?

¿Quién está invitado?

Hace poco me dijeron que un amigo mío había escrito en su página de Facebook el siguiente comentario: “necesito música clásica”. Ése fue el detonante. Qué ha llevado a una persona a manifestar en público esa necesidad no es de mi incumbencia. Lo importante es sentir esa necesidad. Querer escuchar música clásica y encontrarse perdido, sin saber adónde ir ni a quién acudir. Así estuve yo y así puede haber alguien más. Si quieres conocer algo más acerca de la música, de un autor concreto , una época, un estilo, y sobre todo, quieres compartir con alguien esta pasión, entonces estás invitado. Para lo demás ya está la wikipedia…

De aquí en adelante nos veremos más a menudo, sin complicaciones, con los tecnicismos adecuados, generalizando, sí, pero siempre con el espirítu de aunar, no de enfrentar. Mientras más música escuchemos y, importante, más racional y selectiva sea nuestra escucha, más y mejor disfrutaremos. La capacidad de disfrutar no tiene límites, así que nos vamos de viaje… ¿te vienes?

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