Sobre el autor

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Si dijera que soy un músico, escritor y viajero, estaría describiendo más lo que quiero ser que lo que soy, pues es cierto que instrumentos toco pocos y mal, que escritos decentes no abundan y que he viajado no demasiado. Sería más ajustado a la realidad actual decir que soy una persona que vive del mundo del derecho, pero luego se da uno cuenta del tiempo que lleva dedicado a la música (conociéndola, disfrutándola, interpretándola), a la escritura (son ya muchos los relatos y ahora una novela en ciernes) y a los viajes (ir tres veces a Japón y las ganas de explorar sobre la moto son buenos avales), y comprende que lo de músico, escritor y viajero no está muy lejos de ser mi biografía.

Y no sólo no está lejos, sino que al encaminarme hacia ese objetivo, está cada vez más cerca.

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Aquí está la peculiar “autoblografia” con la que dio comienzo esta Tribuna hace ya más de dos años, para el que tenga interés:

Fue el único e inimitable Groucho Mark el que apreció las virtudes de escribir una autobiografía. La genial pluma que escribió “Groucho y yo” se jactaba de poder inventarse y reinventarse constántemente. ¿Quién mejor que él (o nosotros, cuando nos toque escribir nuestra propia biografía) conoce su pasado, para poder alterarlo a voluntad?

Partiendo de esta premisa, está claro que en esta página no voy a mencionar aspectos curriculares básicos tales como “estudié colombofilia” o “tengo el doctorado por la Universidad de Krakovia”. Tampoco creo necesario comentar circunstancias personales que podrían parecer tan atractivas como inverosímiles (¿y por qué no habrían de serlo si así ganan en interés?).

Se podría poner punto final a esta biografía atípica, tan escueta como la propia palabra, pidiendo al lector que piense en Harry, el protagonista de la célebre novela de Herman Hesse. Él es el verdadero lobo estepario, plagado de contradicciones.  Con sus mil pieles. Así os podéis imaginar al autor de este blog: joven y anciano, transgresor y conservador, burgués y proletario, facha y comunista, ateo y religioso…

Si tenéis los ojos bien abiertos y me acompañáis al Teatro de la Risa, podremos mirarnos al espejo juntos y reírnos de nosotros mismos. Entonces puede que descubráis asombrados que vosotros también sois una contradicción andante. Que todos somos lobos esteparios.

Mi finalidad es conseguir eso, que todas vuestras biografías se parezcan a la mía…

Alternaremos los puntos de vista mil veces si es necesario, defenderemos cualquier posición para descubrir que no debemos aferrarnos a una sola… ¡que tiemble Protágoras, los sofistas y todos los presocráticos! ¡Bienvenidos al callejón del gato! ¡Feliz estancia en el laberinto de los espejos!

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