Archivo mensual: noviembre 2010

Lo que nos cuentan en la escuela

Después de un maravilloso viaje a Huesca, lleno de experiencias personales, gastronómicas y familiares, tuve inquietud suficiente como para plasmar por escrito otra “visión fugitiva” que se podría haber escapado. Me alegro de haberla retenido para disfrute mío y de cualquiera que nos conozca.

Lo que nos cuentan en la escuela

 

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Sentado en un banco

Puestos a buscar en el recuerdo, he encontrado un relato corto que escribí hace ya diez años, al poco de morirse mi abuelo. Propio para estos días grises de otoño.

Sentado en un banco

 

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El cuadro

Aquí os dejo un relato corto que escribí en 2003, y del que guardo un grato recuerdo. Espero que lo disfrutéis.

EL CUADRO

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Textículo quinto

RELLENANDO EL FORMULARIO

Señor, señora : acaba de nacer. Lleva ya varios meses en la sala de espera y antes de salir he de darle unas instrucciones básicas. Le hacemos entrega de un formulario de piel para que lo rellene en la “sala de los formularios”. El formulario que ahora le ofrecemos es pequeño, pero irá estirándose un poco a medida que lo vaya rellenando. Para hacerlo recuerde que tiene a su disposición todo lo que pueda grabarse en la piel: besos, golpes, caricias, cicatrices, roces, pellizcos, arrugas, abrazos…

Si tiene alguna duda sobre qué o cómo rellenar su formulario de piel, puede preguntarle a los muchos que encontrará en la “sala de los formularios”. Ánimo, son mas de 6.000 millones, ¡seguro que encuentra a alguno! Pero no tenga miedo a las aglomeraciones, la sala a la que se dispone a entrar es grande, muy grande. Incluso sin proponérselo, puede acabar sin nadie a su alrededor.

Finalmente le recuerdo que, una vez que su formulario esté completo y las arrugas ya no dejen espacio para más caricias ni besos, tendrá que desalojar la sala. No obstante, si antes de que eso ocurra cree que ya ha rellenado lo suficiente, deje el resto en blanco (ya lo rellenaremos nosotros con gusanos) y salga por el túnel oscuro que está iluminado al fondo. ¡Ah! Y no se olvide dejar el formulario dentro, ¡no está permitido llevarlo con usted para siempre!

Letra pequeña del contrato: El formulario de piel humana se entrega en concepto de préstamo vitalicio. Si no desea recibir el suyo, lo sentimos, hable con sus padres y pídale explicaciones a ellos.
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La forma sonata

Vamos a empezar a ejercitar nuestro oído musical con una prueba simple: conocer y apreciar la forma sonata en una obra que escuchamos. La música, a diferencia de otras artes como la pintura o la escultura, no es estática, no se puede contemplar en reposo. Necesitamos entrenar una capacidad de retención abstracta, buscando en la música que oímos una estructura, una forma determinada, e ir colocando los sonidos en una suerte de compartimentos que nos permitan poner orden a lo que es un torrente imparable de notas musicales. Sigue leyendo

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Textículo cuarto

MEN SANA IN CORPORE SANO

Pocos saben que Platón se llamaba en realidad Aristocles, ya que el nombre por el que lo conocemos no es sino el mote que le pusieron sus amiguetes por tener las espaldas anchas. Así que bien podríamos imaginar que Platón no fue un filósofo, sino un atleta fuerte y recio, un poco más listo que sus compañeros de gimnasio, a los que encandilaba con sus anécdotas sobre su maestro Sócrates, y que se dedicó a escribir unos mitos y alegorías tan complejas, que se las cedió a Aristóteles (el único alumno suyo que lo aguantaba cuando se ponía pesado) a cambio de que las explicara en beneficio de la posteridad.

Por eso me gusta creer que, aunque fuera el poeta latino Juvenal el que dijo la frase, Platón también pensaba eso del men sana in corpore sano para justificar, al final de sus días, que había disfrutado más levantando pesas y rodeado de jóvenes esculturales que deambulando entre los papiros de la Academia, que para algo se les llamaba “rollos”.

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El hervidero electoralista en Cataluña

Cualquiera que haya seguido mínimamente los procesos electorales en España habrá comprobado que, de un tiempo a esta parte, los candidatos utilizan con mayor frecuencia consignas y soflamas dirigidas a los bajos instintos, y no a la razón de los potenciales votantes. Parece que en estos aspectos, como en tantos otros, Cataluña va siempre por delante del resto de España. Sigue leyendo

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Textículo tercero

ARMONÍA, O LA INSOPORTABLE VAGUEDAD DEL SER

El vigilante entró a oscuras en la sala de arte moderno y se dirigió al ventanal que había en la esquina a fumarse un cigarro. Nada más abrirlo, una bocanada de viento inundó la sala y habría tirado la mitad de los cuadros al suelo de no estar bien sujetos a la pared. El vigilante cerró entonces el ventanal y encendió la luz: todos los cuadros del pasillo se habían inclinado hacia la izquierda por efecto de la corriente, quedando perfectamente alineados entre sí. Sólo uno, el del final, apenas se había movido. Apagando la luz y encendiendo su linterna, el vigilante continuó la ronda, no sin antes pasar por el pasillo e inclinar aquel cuadro hasta que estuvo parejo con el resto de sus hermanos.

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Textículo segundo

EL EXAMEN

El profesor terminó la clase lanzando una pregunta al aire: “¿cómo suena un árbol que se cae en un bosque, si no hay nadie allí para escucharlo?”. Los alumnos desaparecieron con el estridente ruido de la sirena, pensando cada cual en sus propias cosas excepto uno de ellos, que se quedó clavado en su pupitre con la mirada perdida por la sala. El profesor salió del aula dejándolo solo y pensando que aquél aplicado alumno estaría un buen rato pensando la respuesta a la pregunta. Pero lo que el profesor ignoraba era que éste ya había encontrado la respuesta: esperó a quedarse solo, se acercó hasta la mesa del profesor y recogió ese papel que había visto caer al suelo, con las preguntas y respuestas del examen, y salió del colegio sin remordimientos, tan silencioso como uno de los miles de árboles que caen a diario en los bosques de todo el planeta, sin que haya nadie a su lado para decir cómo suenan…

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Textículo primero

Llevaba muchos años sin escribir un textículo, relato hiperbreve o como quieran llamarlo. Es un género que me encanta y por el que siento una atracción especial: mezcla de haiku, poesía, brocardo, aforismo, refrán, adagio e incluso novela condensada y reducida al mínimo. Hoy vuelvo a ellos y pongo de nuevo sobre la mesa este breve relato, granito de arena que junto a otros forma un inmenso desierto de lectura, en el que el lector debe acabar el relato con su interpretación y reflexión posterior, única e irrepetible. Se lo dedico al creador del que se considera el primer microrelato de la historia: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Sigue leyendo

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