¿Qué nos dice la música, Adolfo?

Esta mañana dominical, en la que el sol luce en Madrid con una fuerza capaz de hacernos olvidar esta noche otoñal de cuatro grados bajo cero, un comentario que un amigo ha hecho en Facebook me ha arrancado una sonrisa: “Escucho la sinfonía 40 de Mozart, entre la incredulidad y el entusiasmo de que esta música escrita en 1788 todavía diga cosas…”. Ahí es nada. Porque es verdad que la música dice cosas, ¿pero qué?

Lo primero es lo primero: leer esta entrada escuchando la sinfonía número 40 en Sol menor de Mozart. Aunque os suene el comienzo, no caed en el error de pensar “esta música me suena, la conozco”, porque perderéis la atención y se os pasarán por alto los miles de detalles que esta obra de arte esconde en su interior. Hacen falta muchos años para “conocer” esta obra, os lo aseguro. Y como dice mi amigo, a pesar de años disfrutándola y apreciándola, todavía es capaz de decir cosas nuevas.

Movimiento I. Molto allegro II. Andante III. Minueto IV. Finale. Allegro assai

Me gustaría volcar todas mis opiniones sobre las relaciones existentes entre música y lenguaje, pero cuesta mucho habiendo maestros mucho más doctos que ya se han pronunciado sobre el particular. Es el ejemplo del genio Leonard Bernstein. Os recomiendo encarecidamente la lectura del libro “El maestro invita a un concierto“, donde se recogen una serie de lecciones magistrales sacadas de una serie de conciertos didácticas. Os pongo un ejemplo del nivel pedagógico y musical de Bernstein, con un enlace sobre una sesión de sus famosos “Young people’s concerts”. Además, el contenido va totalmente acorde con esta entrada: ¿Qué significa la música?

(Si escucháis a continuación las lecciones de Bernstein, lo que recomiendo, dejad la sinfonía para más tarde).

¿Qué significa la música? 1 2 3 4 5 6

Efectivamente, después de esto poco se puede añadir. Pero aún así seremos valientes. No en vano éste es mi blog, y sobre mí pesa la responsabilidad de llenar las entradas con algún contenido interesante (aunque desde esta tribuna se lanza un guante blanco a una buena profesora de clarinete y mejor amiga, para que nos ilustre con sus conocimientos sobre la relación entre la música y el lenguaje).

La música es capaz de afectar a los seres humanos de dos maneras diferentes: sentimental e intelectiva. La música es capaz de conmovernos, haciéndonos partícipes de una gama de sentimientos muy amplia: alegría, tristeza, paz, nostalgia…

Por un mecanismo principalmente mecánico, los seres humanos “vibramos” al compás de la música, y eso explica que seamos tan receptivos ante la música rítmica, basada casi exclusivamente en percusión. Son muchos años de evolución, pero nuestro “cerebro de reptil” (el tallo cerebral o tronco del encéfalo) parece responder instintivamente a los ritmos marcados, y mientras más primarios sean mejor. No es de extrañar el abuso de la música rítmica en el folclore musical africano o la relación entre la percusión y el éxtasis que se alcanza en ciertas manifestaciones religiosas a través de danzas frenéticas y espasmódicas.

Sobre el aspecto sentimental poco se puede añadir. Hay un elemento subjetivo insoslayable: lo que a algunos les parece alegre, otros pueden verlo nostálgico. Unos tienen ganas de cantar, reír y bailar, mientras que otros, quizás movidos por recuerdos entrelazados con la experiencia auditiva, tienen ganas de llorar. Pero lo realmente importante es reconocer este aspecto de la música, capaz de conmover el ánimo de los seres humanos como pocas manifestaciones artísticas han conseguido en la historia. Ello explica el uso comercial, religioso o marcial que la música ha desempeñado y seguirá desempeñando en el futuro.

Pero junto a este aspecto, también hay otro diferente, cualitativamente diferente: el intelectivo. La música puede tener una estructura, estar formada por “celdillas” colocadas de una manera reconocible para nuestra inteligencia. Haciendo un paralelismo con el lenguaje, la música puede poseer una gramática, una sintaxis y si apuramos hasta una semiótica. Pero parafraseando a Bernstein, la música siempre se expresa en términos musicales. Por eso no podemos decir que esta música dice tal o cual cosa. La música sólo es notas y las relaciones entre ellas. Pero por suerte, si el compositor ha hecho un trabajo concienzudo (algo no exclusivo de la música clásica) puede dotar a su composición de una estructura concreta, e incluso puede mostrarnos un conflicto, un drama, una historia, que solamente transcurre en términos musicales. La música tiene tensión, reposo, repetición, expectativas frustradas, inercia, recuerdo, proyección, engaños, humor… y todo eso es capaz de hacerlo en un plano estrictamente musical. Esa es la maravilla de la música: ser capaz de expresar conceptos que no podríamos hacer con palabras, porque nuestra inteligencia reconoce patrones e intenta establecer paralelismos con el lenguaje que conocemos, el hablado o escrito, pero es incapaz de concretar el significado final de las notas que escuchamos. Se trata de una “cuadratura del círculo” imposible de realizar.

En futuras entradas analizaremos una obra musical corta, para intentar extraer ciertos elementos que la componen, y sorprendernos ante la capacidad de nuestro cerebro para interpretar y ordenar dichos elementos, a pesar de no saber qué son en realidad. Es como si ordenáramos cajas por su tamaño o color, pero sin saber qué hay dentro de ellas.

Dejemos que el maestro acabe la clase como pocos podrían hacer: este enlace os dirigirá a una lección de Bernstein sobre la melodía. Se analiza brevemente el primer movimiento de la sinfonía 40 de Mozart. Ved el video y luego escuchad el movimiento: seguro que, aunque esta pieza musical “os sonaba”, ahora os sonará diferente…

Si Heráclito de Éfeso pensaba que no podíamos bañarnos dos veces en el mismo río, yo me atrevería a decir que nunca escuchamos dos veces la misma música. Pero depende de nuestra capacidad de aprendizaje, de nuestra atención y nuestro respeto, hacer que la música pase de ser una veta agotada a un filón de oro.

 

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Categorías: Do-mi-sol-do | Etiquetas: , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “¿Qué nos dice la música, Adolfo?

  1. Kevin

    Maravilloso.
    Muchas gracias por compartir los videos de Bernstein, me han encantado. Y me son muy útiles, en mi camino por aprender más sobre este maravilloso, único e inigualable arte; la música.

    • Me gustaría pillarme los videos enteros, pero están descatalogados. He podido localizarlos por internet, en inglés, pero cuestan mucho. Quizás me haga un auto-regalo dentro de un tiempo… Mientras, te recomiendo el libro que resume esas conferencias: El maestro te invita a un concierto. Es muy bueno (lástima que no tenga sonido).
      Me alegro de que disfrutes la sección.

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