Artur Mas I de Catalunya, el “tolerante”

Me he prometido varias veces no volver a comentar ninguna zafiedad surgida de este hervidero electoral en que se está convirtiendo Cataluña. Y cada día me lo ponen más difícil, obligándome a retractarme e incumplir mi palabra. Pero es que, a falta de una semana para las elecciones, uno no puede quitarse los anteojos de la carnaza y disfrutar de este espectáculo…

Ayer tuvo lugar el primer (y puede que único) debate televisivo entre los candidatos a presidente de la Generalidad de Cataluña. Se emitió en TV3, la televisión autonómica de Cataluña. Y este dato no es baladí. Porque mientras que todos los participantes (moderador incluido) se expresaban en catalán, algo normal y comprensible teniendo en cuenta dónde se emitía el debate y cuál era el objeto del mismo, los candidatos del Partido Popular de Cataluña y de Ciudadanos utilizaron el castellano. Y lo hicieron sabiendo que en TV3 se usa casi exclusivamente el catalán (podemos hablar tranquilamente de un 99% de emisión en catalán, salvo cuando algún extranjero importante es entrevistado y se expresa en castellano por desconocimiento de la lengua de la cadena, tal y como la reconoce su propio estatuto y reglamento). Podemos incluso pensar que estos dos candidatos usaron el castellano con ánimo beligerante, para provocar fricción en el debate (que se centró en las políticas lingüísticas). Pero incluso si nos creemos toda esta ficción, resulta del todo punto desproporcionada la intervención de Artur Mas: “Miren si este país es tolerante que ustedes vienen aquí, señora Camacho y señor Rivera, y hablan en castellano en la televisión nacional de Cataluña y no pasa nada”. Agárrate que vienen curvas…

Semejante despropósito de quien pretende ser Presidente de una Comunidad Autónoma española, y que según la Constitución española de 1978 es representante de España en el territorio de la misma, es inaceptable. No voy a hablar en términos mafiosos, como hizo Albert Rivera al considerar que Mas “le había perdonado la vida”, pero sí me hago la pregunta: ¿Qué puede pasar si hablamos castellano en España? Artur Mas dice que es un ejemplo de tolerancia poder hablar en castellano en la televisión “nacional” (sic) de Cataluña y que no pase nada… y repito: ¿qué podría pasar? No se trata de una cuestión de tolerancia, sino de estricta legalidad (por no hablar de sentido común). La Constitución española de 1978 es muy claro acerca del derecho de los españoles a usar el castellano, y que yo sepa (que sé poco), un plató de televisión sigue siendo territorio nacional español, donde podemos hablar en castellano. Lo máximo que podría pasar es que nos subtitularan o incluso doblaran al catalán, pero reconozco que en las palabras de Mas había, si no cierta amenaza, sí altas dosis de hipocresía y falacia.

Artur Mas I de Catalunya, que se definió en el Congreso de los Diputados (en 2006, con ocasión de la votación del Estatuto de Cataluña) como un nacionalista “tolerante y moderno” integrado en el conjunto de España, ha actuado con un desconocimiento total de la legalidad y de la ética política, que asusta si hacemos caso a las encuestas que lo colocan como ganador de las elecciones y, por ello, futuro Presidente de la Generalidad de Cataluña.

Las lenguas sirven para unir, para comunicarse, para tender puentes entre las personas. Pero parece que en la guerra, en el amor, y en las elecciones catalanas, todo vale. Hasta la indecencia.

PD: Aunque he dicho que considero las palabras de Mas como una amenaza, creo que esta entrada debería leerse con el tema de la película El padrino, compuesto por el genial Nino Rota. Le iría de perlas.

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Categorías: Res publica | Etiquetas: , , | 3 comentarios

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3 pensamientos en “Artur Mas I de Catalunya, el “tolerante”

  1. Javier

    Las lenguas no tienden puentes: construyen muros. Y eso es lo que hacen los nacionalistas y estatalistas (sean o crean ser una nación y/o estado).

  2. Misco

    El problema de fondo es que el edificio en el que vivimos, el que nos alberga a todos, es decir, el Estado, lleva en construcción desde hace 35 años. Para mí, el mayor error de la transición fue el creer que, con la muerte de Franco, lo que había que hacer es retormar la República por donde lo habíamos dejado. El famoso y entrañable “Ja estem aquí” de Tarradellas es el mejor ejemplo de esto. Debieramos de habernos preocupado de hacer una estructura del Estado ágil, eficiente, con garantías y sostenible económicamente; y no en montar un Estado Autonómico que sabemos cómo ha empezado, pero no dónde va a acabar. No es de recibo que, después de 35 años, todavía estemos discutiendo cuál es el reparto competencial, no exista un foro institucional válido que articule las relaciones entre la Administración General y la Autonómica y que, en definitiva y retomando el ejemplo del edificio que nos alberga, no sepamos si tenemos tres o cuatro dormitorios, si nos va a costar x ó 10x y, lo más importante, cuándo vamos a acabar de construirlo y cómo va a quedar. Si fuera por los nacionalistas, nunca, ya que su misma supervivencia depende de que haya algo que rascar de la caja común

    Saludos,

  3. Pingback: Se acabó el circo, pero empieza la función… | La tribuna del lobo estepario

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