¿De qué se ríen los gilipollas?

 

Cuando uno cree que el nivel de las elecciones catalanas no puede descender más abajo del suelo (prefiero decir “lodo”), se da cuenta de que ese principio de “nadie ni nada puede caer más abajo del suelo”, no siempre se cumple. Mi anterior entrada sobre el hervidero electoral en Cataluña, requiere, por petición popular de uno de mis confidentes, un comentario adjunto.

Lo primero es disfrutar, ¿verdad? Pues vayamos con la carnaza: con el lema de “paremos el espolio, redecora tu país”, nos encontramos el siguiente anuncio electoral de uno de los muchos partidos políticos independentistas minoritarios que pueblan la escena electoral catalana.

Para el que no lo haya visto, le bastará saber que un sujeto vestido de España parece que roba a un ciudadano catalán y, otro compañero solidario de aquella tierra lo detiene, coincidiendo con el lema “paremos el expolio”. Podríamos comentar muchas cosas, pero prefiero quedarme con lo siguiente: si el mapa de España que usan es el de la península ibérica, sin Portugal, parece que este partido político está admitiendo que Cataluña forma parte de España (si no, que hubieran recortado la hombrera izquierda del traje, y ya puestos, que lo dejen medio en cueros quitando el resto de países catalanes).

Lo que quiero decir con esto es que un anuncio electoral tan zafio no requiere comentario alguno, salvo hacer una mención jocosa, como he hecho, a la incompetencia de los guionistas de la campaña de este partido. Una campaña electoral debiera ser algo serio (no en vano los partidos políticos reciben financiación pública para sus actividades, entre las que se incluyen las campañas) y no un espectáculo circense de cortometrajes “amateur” más propios de programas de humor, que de una campaña electoral.

Y todavía hablamos de “jornada de reflexión”…

Para los pobres ciudadanos de Cataluña, a los que me siento especialmente unido empáticamente, obligados a asistir a este bochornoso espectáculo, les podría recomendar que al menos sonrieran. Pero quizás entonces podrían darse por aludidos por algún líder del PSC y sus “meditadas” reflexiones.

Que el número uno del PSC de Lérida llame a los de CIU “gilipollas”, por mucho calentón que pueda sufrir uno en un acto de campaña electoral, es deprimente, a falta de calificativos peores. No diré que los calificativos que uno usa acaban por calificarle a él mismo. Sólo diré que si ésta es la clase política que va a dirigirnos, lo mismo no es tan mala idea que se presente Belén Estebán, como ya comenté en otra ocasión.

Ánimo, compañeros, que hasta que acaben las elecciones catalanas, todavía nos queda una semana de espectáculo (bochornoso, pero espectáculo al fin y al cabo). ¿Cuál será la próxima Comunidad Autónoma que recoja tan prestigioso testigo?

De qué se ríen los gilipollas, preguntaba, y nadie le contestó. De algo habrá que reírse, imagino yo, con esta clase política. Pero siempre con moderación, si recordamos aquello de que “tan tonto es el que se ríe de todo como el que no se ríe de nada”.

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Categorías: Res publica | Etiquetas: , , | 2 comentarios

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2 pensamientos en “¿De qué se ríen los gilipollas?

  1. Misco

    Y lo peor es que, el fondo del asunto, es falso. Un sector de la política catalana vende la Cataluña dinámica, industrializada, orgullosa -en el buen sentido- e imprescindible, cuya eclosión tuvo lugar a finales del Siglo XIX y principios del XX. Esta Cataluña era, verdaderamente y sin lugar a dudas, el motor económico, industrial y cultural de España en aquella época, gracias a su espíritu emprendedor y, por qué no decirlo, por su cercanía a Francia. Este peso fue diluyéndose poco a poco durante el siglo XX encontrándonos con que, a principios de la democracia, Cataluña aportaba nada menos que el 33% del PIB español, mientras que, por ejemplo Madrid, aportaba un 9%. En la actualidad, Cataluña supone un 18,60% del PIB del Estado, mientras que la Comunidad de Madrid, un 18%; con la sutil diferencia de que el ratio Deuda/PIB en Cataluña es de 14,7, y en la Comunidad de Madrid de 6,6. Esto en dinero supone que cada ciudadano catalán -gracias, entre otras cosas, a su gobierno-, adeuda 3.848 €, mientras que el madrileño se queda en los 1.972 €. Pero es que, hasta las cenicientas de este país -Andalucía y Extremadura-, tienen un ratio Deuda/PIB menor (8, y 7,8 respectivamente), lo que supone una deuda por habitande de 1382 y 1216 €. Eso sin olvidar que el Banco de España, a través del FROB, esto es, con dinero de todos los españoles, ha acudido al rescate del grupo de cajas refundidas ahora en Catalunya Caixa. No hay, por tanto, motivo para tanto “victimisma”

    Saludos

    • “Victimisme”, por favor. Seamos correctos y respetuosos. Del resto del comentario poco que añadir. Sólo manifestar que el caso del País Vasco es muy parecido (de hecho, los nacionalismos en España surgen en un momento socioeconómico muy concreto), pues su industria metalúrgica de finales de siglo XIX fue la que fue, pero no la que es hoy. Pero siempre cabe vivir un poco más del cuento.

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